Las negociaciones para la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC) alcanzaron en julio de 2026 su momento más tenso desde la renegociación de 2019. La administración Trump ha presentado una lista de demandas que incluye mayores restricciones en reglas de origen para el sector automotriz, límites a importaciones de productos agrícolas mexicanos y mayor acceso a mercados de contratación pública. México, con el apoyo tácito de Canadá, ha mantenido una posición negociadora más firme de lo esperado.
El contexto: por qué se revisa el TMEC en 2026
El TMEC incluye en su texto una cláusula de revisión conjunta cada seis años. El primer proceso de revisión formal comenzó en 2026, seis años después de la entrada en vigor del tratado. La administración Trump ha tratado este proceso como una oportunidad para extraer concesiones que no logró en la negociación original de 2019.
Las demandas de la administración Trump
Reglas de origen automotrices más estrictas: El TMEC de 2020 ya exigía que el 75% del valor de los vehículos provenga de la región y que el 40-45% lo produzcan trabajadores con salarios de al menos 16 dólares por hora. Estados Unidos quiere elevar el umbral regional al 85% y el requisito salarial a 20 dólares.
Restricciones a productos agrícolas: La administración quiere limitar las importaciones de ciertos productos mexicanos (tomate, aguacate, pepino, fresas) que compiten con productores de Florida y California. México exportó en 2025 más de 25,000 millones de dólares en productos agrícolas a Estados Unidos.
Contratación pública: Estados Unidos propone que las compras del gobierno mexicano prioricen a empresas estadounidenses o canadienses.
Inversiones chinas: El punto más polémico es la petición de que México adopte restricciones a inversiones de empresas chinas en sectores estratégicos. México ha rechazado categóricamente este punto, señalando que su política de inversión extranjera es soberana.
La posición mexicana: firmeza con pragmatismo
La delegación mexicana ha mostrado una postura más dura de lo que muchos analistas anticipaban. El secretario de Economía ha comunicado que México no aceptará modificaciones que vulneren la soberanía nacional en política industrial ni restricciones que afecten a sectores exportadores que ya cumplen con las reglas acordadas en 2020.
Detrás de la firmeza hay una lógica económica: México es el mayor socio comercial de Estados Unidos, con intercambio superior a 900,000 millones de dólares en 2025. Una ruptura del TMEC dañaría a ambas economías. México tiene además el nearshoring como moneda de negociación: más de 200 empresas multinacionales han establecido o ampliado operaciones manufactureras en México para aprovechar el acceso preferencial al mercado americano.
El factor Canadá
Ottawa ha mantenido una postura coordinada con Ciudad de México en los puntos más controversiales, especialmente en las reglas de origen y la resistencia a las restricciones de inversión china. Esta solidaridad da más poder de negociación a ambos países: Trump no puede presionar a uno sin que el otro responda en la misma dirección.
El impacto en la economía mexicana
La incertidumbre de las negociaciones ya se siente en la economía. La IED en el primer trimestre de 2026 fue de 18,200 millones de dólares, un 8.4% menos que en 2025. El tipo de cambio ha sido el barómetro más sensible: el peso se depreció 4.2% frente al dólar entre enero y finales de junio de 2026. Banxico elevó el TMEC a la categoría de “factor de incertidumbre relevante” en su comunicado de junio.
Los escenarios posibles
Escenario base (55% de probabilidad): Un acuerdo de revisión con modificaciones menores a las reglas de origen y concesiones agrícolas acotadas. El TMEC se renueva sin cambios estructurales. Este escenario es positivo para México: la incertidumbre se despeja y la inversión privada que se había pausado puede reactivarse.
Escenario adverso (30% de probabilidad): Las negociaciones se extienden más allá de 2026 sin un acuerdo claro, manteniendo la incertidumbre durante 2027. La inversión privada sigue deprimida y el crecimiento del PIB se mantiene por debajo del potencial.
Escenario de ruptura (15% de probabilidad): Estados Unidos anuncia que no renovará el TMEC bajo ninguna condición aceptable para México y Canadá. El impacto sobre México sería severo: los economistas estiman una caída adicional del PIB de entre 1.5% y 3.0% en el primer año.
La ventaja estructural que México mantiene
La integración de las cadenas de producción norteamericanas es profunda: los automóviles fabricados en Estados Unidos contienen componentes producidos en México. El nearshoring ha traído decenas de miles de millones de dólares en compromisos de inversión ya parcialmente ejecutados. La geografía sigue siendo la ventaja definitiva: ningún país puede sustituir a México como plataforma de exportación al mercado americano con los costos de transporte y tiempo de entrega que México ofrece.
Las negociaciones de julio de 2026 son el partido más difícil que México ha jugado en el TMEC desde 2019. Pero el campo de juego no es tan desfavorable como la presión retórica de Washington a veces sugiere.
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